La noticia que huele a fuet rancio
Dos jabalíes aparecen muertos con síntomas de peste porcina en el campus del IRTA de Cerdanyola, centro de referencia en sanidad animal. Los titulares, con la ligereza de un sketch televisivo, culpan a un “bocadillo de fuet” tirado a la basura. El déjà vu es inmediato: la sopa de pangolín de la pandemia, el cuento exótico que sirve para distraer del escenario real.
El relato oficial y sus papagayos mediáticos
Prensa, radio y televisión repiten el mantra del bocadillo como si fuera dogma. Nadie menciona que los cadáveres aparecen en el mismísimo campus donde se investiga la peste porcina africana. Quien osa señalarlo es tachado de negacionista, conspiranoico o terraplanista. El manual de etiquetas funciona como un insecticida: mata la duda antes de que nazca.
El IRTA y la sospecha del foco
El IRTA no es un parque zoológico, sino un laboratorio de referencia de la OMS en enfermedades infecciosas porcinas. Allí se manipula el virus, se prueban vacunas, se almacenan cadáveres de animales experimentales en 4.500 m² de instalaciones. ¿Coincidencia que los jabalíes caigan muertos justo en la puerta? ¿O accidente de laboratorio convenientemente disfrazado de picnic malogrado?
Lenguaje mediático y etiquetas recicladas
Los mismos medios que ahora hablan de bocadillos de fuet son los que ayer ridiculizaban a quien dudaba de la sopa de pangolín, del CO₂ o de los fenómenos atmosféricos. La estrategia es clara: desacreditar al crítico con etiquetas prefabricadas, mientras se silencian los datos incómodos.
Política y cuerpos ausentes
La UME se moviliza con rapidez militar para controlar jabalíes, mientras en inundaciones tardaron días en aparecer. ¿Casualidad o prioridad política? El SEPRONA, expulsado de Cataluña por presiones de Esquerra Republicana, deja el terreno sin expertos en fauna. El vacío institucional se llena con uniformes que obedecen órdenes, no con conocimiento del ecosistema.
El golpe económico inmediato
Veinticinco países vetan la carne de cerdo española. El precio cae un 17% en 24 horas. Los supermercados aprovechan para inundar pasillos con paletas rebajadas, como si la crisis fuera una oportunidad de marketing. El campesino pierde, el consumidor se confunde, el mercado sonríe.
Crisis encadenadas
La peste porcina se suma a la gripe aviar y otras plagas. El menú del futuro parece claro: piedras del río, aliñadas con ironía. La población se acostumbra a la escasez como si fuera un reality show.
Accidente, incompetencia o guion escrito
¿Se escaparon los jabalíes de las jaulas del laboratorio? ¿Se colaron y comieron cadáveres envenenados? ¿O son víctimas de vacunas esterilizantes que costaron 164.000 € y fracasaron? El guion admite todas las hipótesis, menos la oficial.
Un vaso medio vacío de vino es también uno medio lleno, pero una mentiras a medias, de ningún modo es una media verdad.
Jean Cocteau
Inteligencia artificial y pensamiento dirigido
Incluso las IAs generales evitan mencionar la proximidad entre los jabalíes muertos y el campus del IRTA. El algoritmo censura la coincidencia. Como un GPS que te conduce a un callejón sin salida, la IA puede guiarte a un precipicio ideológico. El pensamiento propio se sustituye por el de quienes controlan el software.
Advertencia final
El riesgo no es solo sanitario, sino civilizatorio: un nuevo orden digital que convierte a la población en siervos del siglo XXI. La mortadela y el fuet son la cortina de humo; detrás, la maquinaria de control. Mantener el pensamiento crítico es la última vacuna que nos queda.
Labán Jhotam
