Mercosur: el acuerdo que sacrifica al campo español para enriquecer a unos pocos
El acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur vuelve a escena como si fuera una gran oportunidad histórica. Pero detrás del envoltorio diplomático y las promesas de “crecimiento”, lo que realmente se esconde es un golpe directo al corazón del campo español y al bolsillo de millones de ciudadanos. Un tratado que beneficia a las grandes multinacionales, a los lobbies globalistas y a quienes llevan años soñando con un modelo agrícola sin agricultores.
Un pacto que abre la puerta a una competencia imposible
Mercosur —Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay— es un gigante agroexportador. Su producción de carne, azúcar, arroz, miel, cítricos o soja opera con costes laborales, ambientales y sanitarios muy inferiores a los europeos. El acuerdo pretende eliminar o reducir drásticamente aranceles para que esos productos entren masivamente en Europa.
¿El resultado? Una competencia frontal entre dos modelos incompatibles:
• El agricultor español, obligado a cumplir normas estrictas de bienestar animal, pesticidas, agua, emisiones, trazabilidad y burocracia climática.
• El productor sudamericano, que no afronta ni los mismos controles ni los mismos costes.
Es la receta perfecta para hundir precios, cerrar explotaciones y vaciar pueblos enteros. Y lo saben.
El campo español: el gran sacrificado
España es uno de los países más expuestos al impacto del acuerdo. Sectores como:
• vacuno
• porcino
• arroz
• cítricos
• miel
• azúcar
• cultivos mediterráneos
ya operan con márgenes mínimos. Cualquier bajada de precios provocada por importaciones más baratas puede hacer desaparecer miles de explotaciones familiares.
No hablamos de teoría. Hablamos de empleo rural, de industria agroalimentaria, de transporte, de cooperativas, de vida en los pueblos. Hablamos de miles de puestos de trabajo que dependen de que el campo siga vivo.
El bolsillo del ciudadano también paga
A corto plazo, algunos productos importados pueden parecer más baratos. A medio y largo plazo, el efecto es devastador:
• Menos agricultores europeos → menos competencia interna.
• Más dependencia de grandes proveedores globales, precios más volátiles y más altos.
•
Más riesgo de desabastecimiento ante crisis climáticas, logísticas o políticas en Mercosur.
• Menor control sobre la calidad y trazabilidad de lo que llega al plato.
Cuando desaparece el productor local, los precios los ponen otros. Y nunca a la baja.
El gran negocio de las multinacionales
Mientras el agricultor español se asfixia, hay quienes celebran el acuerdo:
• grandes corporaciones agroalimentarias
• lobbies globalistas
• intermediarios financieros
• multinacionales que buscan materias primas baratas
• gigantes industriales europeos que quieren vender maquinaria y servicios en Sudamérica
Para ellos, Mercosur es un chollo: mano de obra barata, normas laxas, costes mínimos y un mercado europeo abierto de par en par.
Para el ciudadano y el agricultor europeo, es exactamente lo contrario.
Un modelo que destruye aquí y destruye allí
El acuerdo no solo amenaza al campo español. También alimenta:
• la deforestación del Amazonas, el Cerrado y el Chaco
• la expansión de monocultivos
• el aumento de emisiones
• conflictos sociales y desplazamiento de comunidades rurales en Sudamérica
Europa externaliza contaminación y destrucción mientras vacía su propio medio rural. Un negocio redondo… para unos pocos.
La gran paradoja europea
La UE habla de:
• soberanía alimentaria
• transición ecológica
• lucha contra el cambio climático
• protección del medio rural
Y al mismo tiempo impulsa un acuerdo que:
• aumenta la huella de carbono
• debilita al productor local
• incrementa la dependencia externa
• favorece a las grandes corporaciones
• destruye empleo rural
• precariza la alimentación del ciudadano europeo
Es la incoherencia convertida en política comercial.
Conclusión: Mercosur no es un acuerdo comercial, es un error histórico
Mercosur no es un tratado para modernizar Europa. Es un tratado para desmantelar el campo europeo, precarizar al consumidor y entregar el control alimentario a intereses que no responden ni a los agricultores ni a los ciudadanos.
España tiene mucho que perder y muy poco que ganar. El campo lo sabe. Los consumidores lo intuyen. Y quienes impulsan el acuerdo también lo saben… pero no son ellos quienes van a pagar el precio.
«Los tiranos solo son grandes porque nosotros estamos de rodillas.»
Thomas Paine
Labán Jhotam

